Sucede…

Sucede que a veces me pierdo para volver a encontrarme, sucede que otras veces me encuentro sin reconocerme, sucede que soy quien quiero ser porque así lo elijo, porque así lo decido….

Sucede que amo la vida y también sucede que, muchas veces, le temo… creo que por desconocerla.

Sucede que aún sabiendo que no es sano me aferro a las cosas y a las personas, a los pensamientos y a las costumbres, como si aferrarme evitara sufrimiento, como si aferrarme me mantuviera en acción… luego descubro, una vez más, que aferrarme no me lleva a nada y que lo mejor que puedo hacer es despegar y desapegarme de las posesiones racionales a las que me aferro, incluso despegarme de las personas a las que me aferro para aferrarme bien fuerte a mi misma y vivir en libertad… incondicional!

Sucede que cuando miro el cielo agradezco estar viva, agradezco ser consciente, estar presente, fluir y contemplar tanta belleza, agradezco hacerme cargo de mis ambigüedades, de mis temores y mis carencias y agradezco poder compartirlas para así aprender, contrastar, generar, dar y recibir.

Sucede que muchas veces me expongo con el deseo infinito de que otras personas también se atrevan a exponerse, a mostrarse desde su más profunda honestidad y sucede también que no he conocido aún ninguna persona que tenga el valor de desnudarse ante lo desconocido (o conocido) sin premeditar lo que va a decir o a hacer, simplemente dejándose llevar por la confianza absoluta de SER uno mismo y sin importarle el juicio que puedan emitir los demás sobre ella.

Sucede que soy así y me voy transformando paso a paso con paciencia y constancia, con menos disciplina de la que me gustaría algunas veces y con más exigencia de la que debería otras veces.

Me entusiasma aprender y conocer, me apasiona vivir y disfrutar-ME.

Sucede también que estoy convencida que de nada me sirve guardar cosas, palabras, emociones, sensaciones, experiencias, momentos, rencores, perdones y personas.

Sucede que cada vez que pienso que alguna situación me desborda o supera aparece mi inquebrantable fuerza para demostrarme, una vez más, lo poderosa, amorosa y humana que soy cuando quiero serlo y que solo una situación me superará cuando yo así lo decida.

¿Original?

Cuando era pequeña creía que era muy original, pensaba que las cosas que a mi me sucedían eran únicas, muchas veces incluso me preguntaba ¿ por qué me pasa todo esto a MI y solo a mi?, siempre estaba pendiente de las cosas que me sucedían y las reflexionaba desde el absoluto silencio…

Un día, luego de muchísimos años, descubrí que a todos los seres humanos nos pasan las mismas cosas y que todos tenemos los mismos deseos, inquietudes y necesidades, que lo que cambia es la manera que tenemos de expresar e interpretar aquello que nos pasa, pero en realidad, la base es la misma:

Todos los seres humanos sufrimos, conocemos la tristeza, vivimos alguna desilusión, alguna alegría, nos sentimos traicionados o engañados, a todos nos ha pasado alguna vez  tener sensación de vacío inmenso, o vivir un momento de máxima plenitud, o preguntarnos ¿qué vine a hacer yo aquí?, ¿hacia dónde quiero llevar mi vida?, ¿quién soy?, ¿cómo quiero vivir?…

No conozco persona en este planeta (ni en ningún otro porque no conozco otro planeta que no sea este) que no quiera sentirse amado, que no desee infinitamente ser mimado, aceptado, comprendido, arropado, cuidado, respetado, no conozco  a nadie que no tenga miedo o que no haya sentido miedo en mil situaciones diferentes, no sé de nadie que no juzgue a los demás y a las cosas en general, que no tenga reflexiones sobre sí mismo, que no necesite nada de los demás, no conozco a nadie que no quiera ser feliz, estar tranquilo, en armonía con el Universo y consigo mismo, que no quiera crecer y realizarse como ser humano…

Todavía no he conocido a nadie que quiera vivir en absoluta soledad, que no quiera relacionarse con otras personas u otros seres, que no quiera reír a carcajadas y disfrutar de una tarde con sus amigos, o levantarse por la mañana al lado de la persona que desea y ama,  no he conocido a nadie que no le guste que le digan cosas “lindas” y que no se ofenda si le dicen cosas “feas”, no he conocido a nadie que le guste que le mientan o que valore la hipocresía…

Si todo esto que me pasa a mi le pasa a casi todas las personas… yo me pregunto: ¿para qué jugamos a ser individuales? si nuestro interior nos lleva, y nos pide a gritos, que nos unamos, que compartamos, que nos ayudemos, que nos queramos y aceptemos.

Estoy plenamente convencida que la vida está hecha para compartirla, que la vida es brindarse a los demás, que la vida es respetar a los demás, amarlos y aceptarlos.

Quiero invitar al Universo entero a vivir en amor, en compasión, en gratitud, en alegría y en respeto mutuo, a tomar riesgos para ser mejores personas y a tener el coraje de hacernos cargo de nuestras acciones!

Atrevámonos a mostrarnos, a compartir con otros el regalo que somos, a compartir nuestras experiencias, animémonos a brillar, a saltar, a gozar, animémonos a vivir JUNTOS.